Thursday, August 06, 2009

Los chivatos se rebelan.

La vida, la desnutrición y regaños de hijos y nietos privan a estos “revolucionarios” del gozo de gritar vivas y mueras ante el hogar ajeno. Sé de uno a quien dijeron:

“Papá, que den la cara los policías, tú no, que si te rompes la cadera ninguno de los que viene a citarte va a venir a darte ni un vaso de agua. Además, nosotros nos queremos ir del país y si “los de los derechos humanos” publican tu nombre nos fastidias.”

Son revolucionarisimos toda una caterva de delincuentes, banqueros de la bolita (juego de lotería prohibida) desfalcadores de comercios estatales, vendedores de la bolsa negra, estafadores y burócratas.

Lo bueno de tanto malo es que la misma inmensidad de la red de informantes y la bajeza de éstos hace imposible a la autoridad procesar tal volumen de chismes, mentiras y verdades. El párroco de la Milagrosa se quejaba:”No me molesta que manden un chivato a mis reuniones ¡pero es que me mandan un retrasado mental!”

Delatan, obedecen la orden de insultar y golpear opositores y a cambio la policía apaña sus delitos, pero se cansan o quieren emigrar: ¡desertan!

Se acabaron los ilusos, imposible seguir “fidelista” con Fidel Castro desaparecido “mejorando” desde hace tres años y el Estado hambreándonos con los precios.
Creí que el vigilante de un comité de cuadra– hombre no dañino y laborioso -era el último de los crédulos de “la Revolución”.

Dejó de saludarnos a mi padre y a mí, sin advertir que come gracias a los dólares que envían familiares emigrados en Miami.

1 comment:

Alana said...

muy bueno el articulo este, muchas gracias